La crianza saludable, tanto desde un punto de vista físico como psíquico, es un derecho de los infantes que recoge la Convención de los Derechos del Niño, aprobada en 1989 y ratificada por el Estado español en 1990 (“Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud…”). En la actualidad se dispone de conocimiento científico suficiente para afirmar que son factores básicos de la crianza saludable la lactancia natural, la evitación de la atención infantil colectiva precoz y la asunción directa de los cuidados infantiles básicos por los padres –o figuras equivalentes-.



