Comenzó su disertación recordando que una crianza adecuada optimiza el desarrollo del ser humano y resulta mucho más gratificante para la figuras de crianza. Asimismo orquesta su ponencia en torno a la bidireccionalidad de la relación entre los agentes: crianza y figura de crianza. Habrá que tener que en cuenta no solo la competencia del adulto sino también las condiciones específicas del bebé.
A través de un análisis diferencial de cada tipo de bebé con desarrollo no normativo, expuso las condiciones del marco interactivo y su repertorio conductual de reclamo, demanda o receptividad, siendo tales patrones muy diferentes de unos a otros.



