Manifestó que los seres humanos están biológicamente predispuestos a responder en forma favorable a las señales de un bebé, como un bebé a emitirlas, y se va creando desde los primeros momentos del bebé una relación sincrónica entre éste y su cuidador principal –especialmente la madre
En esta etapa, el bebé se muestra indefenso y con muchas necesidades básicas no sólo físicas, sino también de contacto, de seguridad, etc., tan importantes como las necesidades físicas. La madre, por su parte, tiene una predisposición para cuidar, una inclinación hacia lo social, una tendencia a contactar físicamente con el bebé. Y tiene la capacidad para adaptarse en el tono, en el gesto, en la velocidad del movimiento a las necesidades del bebé, de cara a reconocer sus señales y reaccionar de una forma adecuada, proporcionada, para establecer una relación de apego con el bebé, que sólo se establecerá de forma sólida si hay un bebé para emitir esas señales y un cuidador con sensibilidad para identificarlas y darles la respuesta adecuada cuya ausencia puede estar en la base explicativa de psicopatologías disociales graves en el adolescente.



